Aunque China no se ajustaba al modelo clásico de país colonizado —en el sentido
de dominación política y económica total de una metrópoli—, sí
había sufrido
continuas injerencias de otras potencias en sus asuntos internos, sobre
todo a
través de la colonización económica inglesa, francesa y alemana; también
vivió
la obligada internacionalización de algunas de sus ciudades más
importantes como Shanghai, y cedió extensas concesiones europeas.
Considerando su sobrepoblación Japón intentó implantarse en el este de China. En
1932 emancipó Manchuria, y en 1937 se apoderó de diez provincias e instaló en
Pekín un gobierno sometido a su influencia. Se originó entonces una larga guerra
chino-japonesa desde 1937 hasta 1945, cuando las tropas japonesas fueron
vencidas en Nankín por nacionalistas comandados por
Mao Tse
Tung.
El
primer partido político moderno creado en China en 1912, el Kuomintang, se
dedicaba a la lucha contra los señores de la guerra y los restos coloniales.
Formé un frente común con el Partido comunista hasta 1927 en que el Kuomintang,
bajo el mando de Chiang Kai Check, se convirtió en el partido “nacionalista”
defensor de los terratenientes. Hasta 1937 nacionalistas y comunistas se
enfrentaron en una dura guerra civil.
El Kuomintang entonces solicité
ayuda a Naciones Unidas, logrando que empresas estadounidenses le abastecieran
material bélico. Desde 1937 el ataque japonés a China fue sistemático,
bloqueando las salidas al mar para evitarles el contacto con Occidente. Para
sobrevivir a la intervención militar se organizó la resistencia campesina, por
medio de las guerrillas y de una propaganda revolucionaria con carteles
destinados a la población.
El
partido comunista, dirigido por Mao Tse Tung, por ser el más organizado se
presentó como el único capaz de salvar al país de la situación. Así el ejército
popular, unido a los nacionalistas, enfrentaron a los japoneses venciéndolos en
Nankín en 1945.
Sin
embargo, la guerra civil reinicié y la represión en contra de maestros,
estudiantes e intelectuales no se hizo esperar. A pesar de la ayuda recibida por
Estados Unidos para mantenerse en el poder, Chang Kai Chek huyó a la isla de
Formosa y el primero de octubre de 1949 Mao Tse Tung proclamó la República
Popular China y estableció el sistema socialista en colaboración con la URSS,
con lo cual logró gran desarrollo agrícola, industrial, político, social y
educativo. Finalmente llegó la ruptura entre los comunistas chinos y los
soviéticos. Años más tarde Mao sería el gran líder de la
revolución cultural china.